Relatos

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Mensaje por Magda el Miér Mar 12, 2008 10:46 am

Si me dejais, me he permitido abrir un nuevo post para colgar relatos. La cosa es q como sabreis estoy yendo a un taller d escritura narrativa para mejorar mi estilo y aprender cosas q no tenia ni idea porque siempre me ha gustado escribir.
La cosa es q cada una o dos semanas escribimos cosas para clase y me gustaria compartir alguna q más o menos me haya quedado bien :sonrrisa:
Podeis decir si os ha gustado y si no también risaverde

De paso decir q si alguien quiere colgar también relatos o historias q crea q están xulas para compartir pues aqui está el post.

Graciassss flores
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Re: Relatos

Mensaje por Magda el Miér Mar 12, 2008 10:47 am

Empiezo con "El sacerdote" q escribi para esta semana y mi profesora me ha dado la enhorabuena :sonrrisa: :disimulo:

EL SACERDOTE

Las campanas del reloj de la iglesia sonaron ocho veces, lentamente, cada toque resplandecia en toda la plaza, vibrante como si el mundo entero estuviese oyendo su triste repicar.
La última campanada coincidió con el portazo del joven sacerdote que salía con paso firme y decidido de la parroquia, agarrado a una maleta negra ligeramente desgastada.
Casi corriendo cruzó la plazoleta y pasó justo al lado de la fuente que presidia el lugar. Se detuvo, bebió bajo el grifo oxidado y se secó la boca con la manga de la sotana. Prosiguió su marcha. Un momento antes de abandonar la plaza que rodeaba la iglesia paró sus pasos en seco y giró sobre sus talones, alzó los ojos y observó por segundos la fachada principal, cerró los ojos un segundo y los abrió de nuevo.
Se volvíó de nuevo hacia el frente, siguió caminando a paso rápido balanceando su maleta mientras los últimos rayos del sol se escondian detrás de las montañas arropados por un cielo rosáceo y empedrado.
Caminó en soledad. Los árboles habian perdido la mayoria de sus hojas que yacian en el suelo, varios manojos de paja estaban quietos en los campos, sólo podia oirse a lo lejos el repicar de las campanillas de los cencerros, el dia iba haciendo mella, la luz se iba apagando lentamente.
Cuando llegó al principio de aquel sendero polvoriento se detuvo. Una enorme casa se alzaba al final del camino. Dejó la maleta sobre el polvo y con las dos manos se adelantó el ala del sombrero hacia la frente como si intentase esconder algo. Se agachó y cogió de nuevo sus pertenencias, arrancó de nuevo sus pasos, su mirada ensombrecida se topó con las de un búho que no hizo ruido alguno.
Sus largas pisadas alzaban una polvareda a su alrededor; pronto, los bajos de la sotana se verian pintados de gris, las puntas de sus zapatos estaban ya totalmente cubiertas por el polvo cuando llegó a la puerta del caserón.
Habia luz en una de las habitaciones, una cortina blanca casi transparente dejaba ver a una mujer dentro. Estaba de pie frente a una mesa cortando patatas que ponia en un recipiente. El sacerdote se acercó a la ventana y tocó con suavidad en el cristal.
-Lucia -murmuró el sacerdote.
Los ojos de la muchacha se toparon enseguida con los de él, sonrió timidamente y desapareció de entre los claros.
Asomó su cara por la puerta de detrás y le llamó:
-Venga por aqui -le susurró haciendo señas con las manos.
El sacerdote acudió sin más demora y entró.
-Buenas noches -dijo - Se puso la mano derecha sobre el sombrero, lo alzó y lo llevó a su espalda.
La joven mujer sonrió de nuevo, tenia los ojos muy claros, el pelo largo y rubio y el rostro muy aniñado.
-¿Se va a quedar a cenar? -preguntó ella al coger de nuevo el cuchillo.
-Si me invita lo haré con mucho gusto -dijo él.- Se quitó el abrigo que colgó en un perchero de pie y sacudió el polvo de su sotana.
Se sentó en un balancín frente al fuego de la chimenea que chisporroteaba con fuerza, acercó sus manos y su cara hacia él, la cual se vió enrojecida enseguida, se apartó y se balanceó varias veces con nerviosismo mientras seguia con su mirada perdida entre las llamas.
-¿Cuánto tiempo estará fuera su marido? -preguntó él. -Sé que me lo dijo en el mercado el jueves pasado pero no lo recuerdo.
-Dos semanas -contestó.
El sacerdote paró el balanceó y se levantó.
-No voy a volver a la parroquia. -afirmó.
Lucia paró de cortar por un momento, después siguió con la faena mientras el sacerdote continuaba hablando:
-Me han destinado a la capital. No sé si volveré. -explicó mientras andaba hacia ella.
-¿Se marcha? -exclamó sorprendida.
Él asintió con la cabeza. -No queria irme sin despedirme, Lucia -anunció su nombre como si lo leyera en mayúsculas en algún capitulo de la biblia.
-Te he echado mucho de menos -dijo cambiando el usted por una forma de trato más cercana, al llegar hasta donde se encontraba ella.
Los brazos del joven la cogieron de la cintura y la besó con suavidad en la mejilla. La muchacha dejó el cuchillo sobre la mesa, giró su cara hasta que sus labios se toparon con los suyos fugazmente.
-Hace tanto tiempo que lo deseaba, han pasado casi seis meses desde la última vez que estuvimos juntos -dijo el joven sacerdote apretando más hacia él el cuerpo de la muchacha. Ella se giró y le besó de nuevo, esta vez con más pasión.
-Sé que no puedo decir nada para que no se vaya, ni tampoco puedo hacer nada.
Abrazó al sacerdote, las lágrimas corrian furiosas por sus mejillas. Se zafó de él y corrió a cerrar el pestillo de la puerta principal mientras enjuagaba sus lágrimas por el camino. Encendió la luz de la habitación matrimonial, volvió a buscarle rápidamente. Le tomó la mano, lo condujo al cuarto, corrió las cortinas y deshizo la cama.
Sus miradas se entrecruzaban entre abrazos y besos apasionados, al compás que dejaban caer su ropa en el suelo húmedo. Una cruz presidia la habitación. Fuera ya habia caido la profunda oscuridad.
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Re: Relatos

Mensaje por Pey el Miér Mar 12, 2008 4:22 pm

me dejas anonadado..
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Re: Relatos

Mensaje por J el Miér Mar 12, 2008 4:50 pm

:alucinao: :alucinao:
Menuda pluma literaria la tuya Magda. Enhorabuena. Me ha encantado ok
El amor puede ir mucho mas alla de matrimonios, incluso eclesiasticos.
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Re: Relatos

Mensaje por Erika el Miér Mar 12, 2008 8:23 pm

Te lo digo otra vez, me encantaaa como escribes. Y este relato más.

Un besote.

_________________
Yo daría mi vida... por dormir en tus brazos...

Tan libre, tan aislado... buscando nada en ningún lado...

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Re: Relatos

Mensaje por lola el Miér Mar 12, 2008 8:44 pm

Bueno en este foro a poco que arañes salen artístas por todas partes!
Muy bién Magda!.¡Gracias por dejarnos leerlo!

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Re: Relatos

Mensaje por Magda el Jue Mar 13, 2008 5:20 pm

Gracias a vosotros por dedicarme unos minutitos manifiesto
Ya os pondré más cosas a ver q os parecen :disimulo:
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Re: Relatos

Mensaje por Magda el Mar Mar 18, 2008 5:09 pm

Por si os aburris, os dejo un ejercicio d narración basado en la novela de Truman Capote "A sangre fria":

El ruido del motor de aquel viejo chevrolet me producia ansiedad. Llevabamos varias horas en carretera y tenia el estruendoso motor metido en la cabeza. Ni la radio portátil que utilizabamos para pasar mejor las horas servia para olvidarme de aquel ruido, además aquella radio también se oia mal y solo ponian antiguas canciones que se repetian una y otra vez.
Pasamos más de la mitad del viaje en silencio mi compañero Dick y yo. No habia demasiado qué hablar, el plan lo llevabamos pensado de antes de salir hacia aquel pueblecito campero: Holcolm.Un extraño nombre para un simple pueblo.
Conocia a Dick de la cárcel, parecia un tipo de fiar, aunque en esos sitios no hay demasiada gente con la que confiar desde el primer momento confié en él, me dejé llevar por la primera impresión y por eso le elegí a él para llevar a cabo mi plan.
Me habian hablado de la familia Clutter durante mi estancia en la prisión. Eran reconocidos en su barrio por su situación familiar y economica, pero lo más y único importante era el contenido de su caja fuerte, mi única fijación era poder hacerme con aquel botín.
Después de varias horas conduciendo sin parar decidimos parar en frente de un hospital católico. Dick insistia en comprar unas medias negras para cubrirnos el rostro para el golpe, para que nadie pudiera reconocernos y todo saliera a la perfección. Yo insistí en que no hacia falta, además las monjas no me caian bien, me producian escalofrios pero finalmente paré cansado de oir a Dick protestar y salió a por las malditas medias. Un hombre pidiendo unas medias a unas monjas me parecia algo que nos podria señalar como sospechosos pero lo hizo igualmente, tal vez las monjas no tenian esa clase de pensamientos.
Fumaba como un cosaco un cigarrillo detrás de otro mientras le esperaba. Miraba de un lado hacia otro, vigilando, continuamente daba caladas a los cigarillos, golpeaba con mi mano libre el volante y esperaba a que de una vez Dick regresara, teniamos todavia camino por recorrer hasta llegar a casa de los Clutter.
Le vi salir sin nada en las manos, con la expresión muy seria, abrió la puerta del coche, se giró a sus espaldas por si alguien le seguia y cerró la puerta tras de sí.
-¿Dónde están las medias? -pregunté mientras apagaba el último cigarrillo en el cenicero del coche.
-No hay medias.
-Claro, si es que ya lo decia yo. Las monjas no tienen medias para vender.
Arranqué de nuevo el coche sin esperar más explicaciones. Nuestra siguiente parada fue en un motel de carretera, paramos para comer algo.
Una mujer se nos acercó para preguntarnos qué queriamos y pedimos dos menús sin siquiera saber lo que nos iban a traer. Cualquier cosa iba bien para llenar el estómago. Eché un vistazo a la televisión que colgaba de un rincón del bar, estaba silenciada, se veian las noticias. Dick seguia en silencio, con la mirada baja.
-¿Todavia no llega la comida? -dijo mirando hacia la barra, buscando a la camarera.
-No hay prisa Dick, tenemos tiempo.
-Quiero comer. ¡Camarera! -gritó mientras levantaba su mano derecha.
La mujer miró hacia nuestra mesa y no dijo nada, solo pareció murmurar algo a su compañero.
-¿Te quieres tranquilizar?
Dick volvió a bajar la cabeza.
-¿Llevas la pistola? -me preguntó con la voz muy baja.
-¿Pero qué te ocurre Dick? Claro que la llevo. -dije al palpar mi costado izquierdo.
-No sé, Perry.
-No me jodas ahora, todo está controlado, no te preocupes por nada.
-¿Estamos seguros de todo? ¿Ya lo tenemos todo?
-Sí, todo bajo control. Solo nos queda esperar unas horas y estaremos allí.
La camarera por fin llegó con los dos platos y los posó delante de cada uno de nosotros. En menos de cinco minutos habiamos terminado, dejé un billete de veinte dólares encima de la mesa y nos largamos.
-¿Y ahora qué? -preguntó Dick mientras encendia la radio y sintonizaba un nuevo canal.
-Vamos a dormir un rato -dije al momento que buscaba en uno de mis bolsillos del pantalón un mechero. Encendí el cigarrillo y me acomodé en el asiento trasero.
Escuché como Dick jugaba con las sintonias de la radio y las iba cambiando a medida que no le gustaban las canciones, quise decirle que parase de hacer eso, que queria dormir un rato pero dejé que se entretuviera, yo me dormí de todos modos.
Cuando desperté, Dick estaba fuera del coche, no se oia la radio, estaba apagada. Me levanté y me puse frente al volante.
Bajé la ventanilla.
-¡Dick! - Él se giró y andó hacia el coche.
-¿Que? -dijo al llegar mientras apoyaba los brazos en la ventanilla del coche
-Entra, ya nos vamos. -dije con un gesto con la cabeza señalando su asiento.
Dick abrió la puerta y entró. Busqué las llaves y las puse en el contacto. Otra vez aquel ruido. Maldito chevrolet, la ansiedad de nuevo. Esta vez no encendimos la radio, hacia un bonito dia de noviembre, el sol nos daba en la cara y eso amainaba mi ansiedad,
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Re: Relatos

Mensaje por Pey el Miér Mar 19, 2008 10:40 am

me lias... :alucinao: y me tengo que ir a trabajar.Que sere el unico ser humano que lo hace hoy aguanto .Pero bueno.Habra que sacar pecho y tb la fama de vendedor.Cosa que me consta que falta en "comerciales de este foro".Si,es una indirecta directa.

Pero lo leo mejor cuando vuelva(buff) .que ahora estoy ojosfuera ojosfuera ojosfuera .
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Re: Relatos

Mensaje por monica el Miér Mar 19, 2008 12:49 pm

Pey escribió:Habra que sacar pecho y tb la fama de vendedor.Cosa que me consta que falta en "comerciales de este foro".Si,es una indirecta directa.

Vendedor ?Pero si a la hora que has escrito ya esta todo "el pescado "vendido,je je ,nunca mejor dicho flores
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Re: Relatos

Mensaje por Magda el Miér Mar 19, 2008 5:07 pm

Pey escribió:me lias... :alucinao: y me tengo que ir a trabajar.Que sere el unico ser humano que lo hace hoy aguanto .Pero bueno.Habra que sacar pecho y tb la fama de vendedor.Cosa que me consta que falta en "comerciales de este foro".Si,es una indirecta directa.

Pero lo leo mejor cuando vuelva(buff) .que ahora estoy ojosfuera ojosfuera ojosfuera .

eso, eso tu leelo cuando tengas un rato, porque asi deprisa uno no sabe lo q lee ok
Por cierto, yo también curro asi q no eres el único:disimulo:
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Re: Relatos

Mensaje por Magda el Lun Abr 07, 2008 10:18 pm

Este es mi relato para mañana. Esta escrito muy deprisa y poco retocado pero bueno, no tenia más tiempo :disimulo:

EL TRAJE VERDE Y ROJO

Me escondo tras un disfraz noche tras noche. A menudo no sé ni quién soy ni de dónde vengo.
Hace ya más de veinte años elegí vivir así, escondido del mundo detrás de un personaje. Pensaba que era algo que me hacia feliz, pero cada noche después del espectáculo, al quitarme el maquillaje, me llevo las manos a la cara y veo unos ojos inexpresivos todavia pintados de negro, que perdieron su juventud a los quince años y que en la actualidad dejan su vida en cada espectáculo, unos ojos que fueron incapaces de negar a un padre la continuación de una carrera.

Era muy pequeño cuando descubrí la vida en un circo. De hecho nací en una caravana repleta de enseres pertenecientes al circo que llevaban mis padres. Mi madre acababa de terminar un espectaculo de malabares y todavia llevaba el traje cuando llegué al mundo. Ellos también provenian de familias circenses, era una larga tradición que nadie se habia atrevido todavia a romper.

Aprendí a vivir entre animales, trapecistas y domadores que iban y venian. Hice amistad con algunos niños, pero se perdió al abandonar el circo sus padres. Nunca he tenido ningún amigo de verdad, sólo amigos pasajeros a los que nunca he vuelto a ver.

Recuerdo observar con auténtica devoción actuar a mi padre, él también fue payaso.
No me dejaba entrar cuando empezaba su transformación y muchas veces escondido en algún baúl repleto de ropa le miraba con los ojos muy abiertos, sin pestañear.
Empezaba poniendose los pantalones color verde claro, de tela brillante, como de seda. Después venia la camisa blanca del mismo telar, seguidamente se colocaba los tirantes rojos, de un rojo cereza. Luego se sentaba frente al espejo para maquillar su rostro, buscaba entre sus pinturas y empezaba su obra de arte. Terminaba su transformación poniendose sus enormes zapatos, un sombrero de rayas de colores y finalmente la nariz roja, la nariz que todos los payasos deben llevar. La tenia guardada como oro en paño, nunca dejó que jugase con ella, decia que ahi residia la magia del payaso profesional.
Mi mayor diversión era imitarle, solia hacerlo muchas tardes cuando ellos estaban ensayando y madre acariciaba la cabeza cuando me encontraba entre bambalinas buscando el traje verde y rojo de mi padre para jugar con él y probármelo, aunque me fuera grande, yo sólo deseaba vestir algún dia esa vestimenta.
-Algún dia serás payaso -me decia ella.
Yo le miraba con ojos risueños y sonreia mientras colocaba sobre mi pequeña cabeza aquel gran sombrero que cada noche mi padre lucia en los espectáculos, un gran sombrero que me impedia ver, solia mirar divertido a mi madre con el sombrero puesto y ella me lo arrebataba juguetona mientras seguia diciéndome:
-Algún dia serás payaso.

Jamás fui al colegio, mis padres me enseñaron algunas lecciones de geografía, historia y matemáticas. Aprendí pronto a escribir y a leer, fue entonces cuando descubrí la magia de la lectura, me sumergia por las noches en los libros que mi padre compraba en cada ciudad donde nos alojabamos.
Él siempre habia sido un buen lector, jamás se iba a dormir sin leer un párrafo de algún libro. Fue una costumbre que yo también adopté con el tiempo y también perdí.

Devoré libros y aprendí que la vida existia detrás del circo. Quise ser astronauta, médico cirujano, jugador de fútbol profesional, aunque sabia que todo eran quimeras, además estaba mi admiración por mi padre y sabia que queria dedicarme a lo mismo que él.
Era salir de nuestra caravana y solo podia observar jaulas con leones, tigres, serpientes encantadas. En mis paseos me encontraba con los malabaristas que jugaban con fuego y solian hacerme cómplice de sus ensayos. Cuando era pequeño me fascinaba ese mundo, era el mundo de los cuentos que me habian leido, era vivir en un mundo de fantasia.

Y poco a poco dejé de sentir aquella fascinación cuando descubrí a través de los libros todo lo que podia esperarme ahi fuera. Estaba entre dos clases de mundos, la vida en el circo, una vida muy dura, viajando de una ciudad a otra, cosa que también me parecia fascinante y también pensaba muchas veces en quedarme en algún sitio, decir a mis padres: me quedo aquí, me cansé de viajar.

Años después, el mismo dia que cumplia quince años, mi madre me dió la noticia que llevaba esperando desde que tenia uso de razón.
-Tu padre dice que dentro de dos dias actuarás con él. Te he hecho un traje igual que el suyo -dijo con los ojos brillantes.
Y sacándolo de una bolsa de papel lo cogió con las manos y lo sostuvo, sin dejar de sonreir. Verde y rojo, era igual.
No supe qué decir y la abracé. Creo que fue a partir de ese dia cuando me guardé mis sonrisas para los espectáculos, fue a partir de ese dia cuando renuncié a ser yo.

Mi padre apareció por la tarde para darme algunas lecciones de cómo debia actuar. Decía que tenia madera de artista, que iba a ser un gran payaso. Puse toda mi ilusión para contentarles, no podia fallarles, siempre habia querido actuar con él y ya no podia echarme atrás. Los libros que me habian animado a salir algún dia de la vida del circo quedaron arrinconados, ahora yacen llenos de polvo en algún sitio donde debí pasar alguna vez.

Todavia recuerdo el espectáculo. Los nervios del momento antes de salir, mi padre apretó con fuerza mi mano, tenia los ojos chispeantes de felicidad, estaba radiante, la sonrisa de su boca bastaba para adivinarlo. Su voz casi tembló al darme ánimos para salir.
-Verás como todo saldrá a la perfección.
Miré su traje y luego miré el mio, iguales, sí, como siempre habia deseado. Los tirantes rojos, el pantalón verde, la blusa blanca. El traje verde y rojo como solia llamarle.
Una voz en off anunció nuestra salida:
-Señoras y señores. Esta noche por primera vez en la historia de este circo. ¡¡El gran payaso Tom con su hijo el payaso Tommy!!
Salimos agarrados de la mano, un aplaso sonoro inundó la carpa. Tragué saliva. De nuevo la mirada de mi padre, no podia defraudarle. Sería un buen payaso.

Desde entonces por las noches ya no podia leer, ya no podia sumergirme en mis mundos, lo dedicaba a ensayar con mi padre, lo dedicaba enteramente al circo. Junto con mis padres me dediqué a ayudarles en las gestiones del circo, a llevar el espéctaculo por varias ciudades. Mi infancia terminó a los quince y las oportunidades de olvidarme de ser payaso también. Lo hice por ellos, no por mi.

Sigo saliendo al escenario a diario, hago el mismo proceso de transformación de mi padre y guardo la nariz en el mismo lugar donde lo hacia él.

Tantas veces deseando ser como él, tantas veces probándome su traje. Ahora en el reflejo del mismo espejo veo a mi padre y también veo a un niño. Mis ojos están casi sin despintar, voy quitándome la pintura lentamente, el pañuelo se ha teñido de negro. Lo observo. Me quito la nariz, la sostengo un momento con las manos, me la vuelvo a colocar.
Me aparto del espejo, abro la puerta de mi caravana, las luces de la carpa iluminan la noche. Me quito de nuevo la nariz roja, la miro de soslayo y en un ademán intento tirarla al suelo. No puedo. Aprieto con fuerza la nariz de payaso con mi mano derecha y cierro los ojos con suavidad.

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Re: Relatos

Mensaje por Faly el Lun Abr 07, 2008 10:28 pm

Madre mia Magda, me encanta! Ooeoeoeoeoeo!
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Re: Relatos

Mensaje por Sara Urquijo el Lun Abr 07, 2008 11:21 pm

De verdad que me encanta como escribes Magda, muchas gracias por compartirlo con nosotros, es un placer!!! besitos flores :sonrrisa:
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Re: Relatos

Mensaje por Magda el Lun Mayo 19, 2008 5:53 pm

Os dejo leer mi relato para la clase de mañana. A ver q os parece risaverde

LA CARACOLA


POR LA CARRETERA

Mi padre conduce con la vista fija en la carretera. Veo como mueve los ojos de un espejo retrovisor a otro, mientras me echa alguna que otra mirada. Sonríe y mira a mi madre después. Ella le mira también y después se gira al asiento trasero para vigilarme y luego me sonrie.
-¿Podrias abrir más la ventana? -le digo.
Mi madre abre enseguida la ventana. ¿Te da mucho el aire mi niño?
-No. Estoy en la gloria. -digo mientras cierro los ojos y disfruto de aquel aire caliente y abrasador que te pone moreno sólo con rozarte.
-¿Hasta cuándo me llamará mi niño? -me pregunto a mi mismo.
-Creo que tendré que parar a poner gasolina -dice mi padre- Todavia nos queda un buen tramo de camino.
Mi madre no dice nada como siempre.
Abro los ojos y miro por la ventana. Veo pasar el paisaje que veo sólo una vez al año. Está desierto, el terreno es llano, la carretera que nos lleva al pueblo donde veraneamos es larga y parece que no acaba nunca. Tengo la sensación de que llevamos medio dia de viaje y sólo llevamos dos horas. Es terrible, el calor es sofocante, quiero llegar y darme un baño en la playa.
Los ojos de mi padre siguen mirando al frente, con su mano izquierda activa el intermitente, sus manos giran el volante y entramos en una gasolinera. Para el coche, quita las llaves y se las da a un señor con mono gris que descuelga una manguera y me mira mientras nos llena el depósito. Ese hombre no me sonrie.
-Mamá.
-Dime.
-Tengo sed. ¿Podriamos comprar algo para beber?
-Toma -y me tiende una botella de agua.
La cojo y bebo.
-Está caliente.
-Lo sé, cuando lleguemos ya lo meteremos todo en la nevera, ahora sólo tengo esto.
Sigo bebiendo. El calor abrasador, el agua caliente. ¡Qué asco de verano! -pienso.
Mi padre vuelve, se mete en el coche y arrancamos de nuevo.
Me he terminado el agua. Tiro la botella a mi madre y le doy casi en la cabeza. Me mira pero tampoco me dice nada, simplemente coje la botella y la guarda en una bolsa que tiene a sus pies.
Mi padre sólo acierta a decir:
-¿Qué haces? -pero después sigue mirando a la carretera.
Abro mi mochila a punto de reventar. Del bolsillo más pequeño saco una caracola, también pequeña. Hace un par de veranos la encontramos en una cueva que daba al mar. Y decidimos que cada año, cada verano, cambiaria de dueño. Este año debia darsela a Marina, una chica de ojos azules con la que soñaba a menudo, al final del verano pasado quedamos en qué el verano siguiente nos encontrariamos alli el primer domingo de julio.
-El primer domingo de julio, a las nueve de la noche -habiamos dicho.
Para que fuera ese dia sólo faltaban unas horas.
Escondo de nuevo la caracola. Mi madre tiene los ojos cerrados y mi padre sigue en silencio conduciendo.
Después cierro los ojos. El sol está empezando a apagarse.

EN CASA

-Ya hemos llegado -nos despierta mi padre.
Acaba de salir del coche y hace estiramientos.
-Vamos, ayudádme a bajarlo todo.
Abre el maletero del coche y empieza a descargar bolsas y mochilas.
Mi madre ya ha bajado y está cogiendo varias de las bolsas.
-Vamos, no tenemos todo el dia -me dice mi padre.
Bajo adormilado y me pongo la mochila en la espalda. Voy hasta la puerta de la casa y mi madre busca las llaves en su bolso.
-No encuentro las dichosas llaves -murmura. -Sé que las he cogido y las he puesto en el bolso pero ahora no las encuentro.
-¡Cómo que no las encuentras! -dice mi padre.
-¡No las encuentro!
Se pone de cuclillas en el suelo y sigue urgando.
La estoy mirando, pero ella no me mira a mí.
-Ahora. Por fin las tengo. -dice sonriendo.
Se levanta y las pone en la cerradura. Abre.
-Entra -me ordena.
Entro -el olor a humedad es terrible.
-¡Cómo huele a humedad! -dice mi madre. Vamos a abrir todas las ventanas, que después de casi un año sin venir el olor es inaguantable.
Deja las bolsas en el pasillo y empieza a abrir todos los ventanales de la casa.
Yo me siento en el sofá y enciendo la televisión.
Mis padres entran y salen una y otra vez con todos los bartulos para pasar tres meses ahi.
Tengo sueño, mucho sueño, ya son casi las once de la noche y me he levantado a las ocho para llegar hasta aquí.
Me pesan los ojos, caígo redondo en el sofá hasta las nueve de la mañana del dia siguiente.

LA PLAYA

Después del magnifico desayuno que me ha preparado mamá, me pongo el bañador y me voy a la playa. Espero encontrar a alguno de mis amigos por ahi, aunque sino los veo ahora los veré esta noche cuando le entregue a Marina la caracola. Estaremos todos allí, contando lo que hemos hecho estos meses y pensaremos qué hacer hasta septiembre.
Pablo y Marina, ellos son mis compañeros de aventuras. Y por eso los veranos son inolvidables.
Vamos a cazar cangrejos por las mañanas, tomamos el sol por las tardes y por la noche nos sentamos en la arena para contar historias.

Llego a la playa y busco un hueco para mi toalla. Me lanzo al agua. Chapoteo, doy brazadas, meto mi cabeza en el agua, buceo, abro los ojos en el agua, me escuecen pero sigo mirando por si encuentro algún pez interesante, salgo a flote, vuelvo a meterme y asi hasta que me canso y voy a secarme a la orilla. No he visto a ninguno de mis amigos.
Me seco con la toalla, no tomo el sol. Con los pies llenos de arena llego a casa.

ME PREPARO
No me apetece meterme en la ducha y me doy agua con la manguera y me ducho ahi fuera en la terraza. Me quito toda la arena, me enjabono y me doy agua de nuevo. Me seco con una toalla que me ha sacado mi madre y subo a mi habitación a vestirme.
Ya estoy listo para esta noche. Abro mi mochila y cojo la caracola. Qué ganas tengo de volver a verles.

-¿Dónde vas? -me pregunta mi padre desde el sofá.
-He quedado con mis amigos.
Él asiente y enciende la televisión.
-Me voy -le digo a mi madre que prepara la cena en la cocina.
-¿Te vas? ¿Vas a cenar con nosotros?
-No mamá, he quedado con mis amigos y estaremos por la playa esta noche, ya cenaré cuando vuelva.
Ella también asiente.
Salgo de casa.

ESTA NOCHE

Llevo la caracola en las manos. Estoy nervioso. No sé por qué. Después de tantos meses, tengo miedo.
Llego a la cueva, el mar está en calma. La cueva se encuentra en una cala y el agua llega hasta allí, me quito los zapatos antes de entrar. Cuando entro, el agua me tapa los pies.

Estoy de pie hace diez minutos y no aparece nadie. Se habrán retrasado por algún motivo, ¿pero cúal?... siempre suelen ser puntuales -me digo a mi mismo.

Ya llega alguien, pero con la luz todavia no distingo bien quién es. Se va acercando, pero después se bifurca y desaparece. No es nadie de los mios.
Sigo esperando diez minutos más, sigue sin aparecer nadie. Me siento en una roca, la luz de la luna se refleja en el mar. Cojo una piedra y la lanzo, da tres botes sobre el agua antes de ahogarse en el mar.

Ya hace una hora que espero y sólo ha venido a visitarme algún cangrejo. Dejo la caracola en el suelo pero la sujeto con la mano. Lloro de rabia. No sé por qué no han venido. Decido ir hacia su casa. Agarro de nuevo la caracola.

Me planto enfrente de la casa de los dos hermanos. La luz está encendida. Quiero llamar y que me expliquen que ha pasado, se han olvidado de una promesa.
Les veo a través de los ventanales, sonriendo.
Marina mira un instante y se topa con mis ojos, su sonrisa se borra de golpe, me mira unos segundos y aparta la vista.
Pensaba que eramos amigos, de verdad que lo creia. Supongo que todo esto ya debe ser una tonteria para ellos.-me digo a mi mismo.
Me acerco al felpudo de su casa y dejo la caracola allí. Ya no me pertenece. Ni ahora ni nunca más.

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Re: Relatos

Mensaje por Faly el Lun Mayo 19, 2008 6:42 pm

Uoooo me encanta ayss...que historia...al final la caracola palospavos xDDD
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Re: Relatos

Mensaje por Erika el Lun Mayo 19, 2008 7:12 pm

Una pega Magda....

.... me he quedado con ganas de más triste

aplausos aplausos aplausos

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Re: Relatos

Mensaje por Magda el Mar Jun 17, 2008 11:18 pm

He vuelto con mi relato de la semana pasada. Éxito total, bueno no es por tirarme flores pero según mi profesora los últimos q he hecho están muy bien, aunque siempre están los peros, pero eso me lo dejo pa mi risaverde

A ver si os suena esta historia guiño
Tenia q basarme en un reencuentro, y qué mejor q basarse en este q todos conocemos.

ME DEBES UN CAFÉ

Arrugué la hoja del periódico con fuerza. La apreté con el puño, dejé caer la cucharilla del café en el plato, tragué saliva y abri la mano, miré el papel en forma de bola, no me atreví a abrirlo de nuevo y lo tiré al suelo. Cogí el movil, busqué su nombre: Pablo. Lo lei tres veces antes de apretar la tecla de “Borrar”.

Iba a llamarle. Guardé su teléfono aquel dia para volver a charlar con él, le debia un café.

No sé si alguna vez creyó que iba a llamarle para tomar ese café. No llegué a tiempo para hacerlo.

Nuestra historia habia estado llena de desaprobaciones por parte de mis padres.
La primera y principal era porque Pablo tocaba en un grupo de Rock y según ellos estaba vinculado con las drogas.“Ese chico anda por mal camino” -me replicaban. Siempre hacian la misma afirmación aunque nunca supieron en realidad si él andaba por ese lado oscuro.
Tampoco nunca se preguntaron lo que queria su hija, no me preguntaron nada a mi, con dieciseis años seguian decidiendo por mí.
Su niña debia dedicarse a estudiar y no andar con gente que pudiera desbaratar sus planes. La relación la mantuvimos dos años, escondiéndonos. Nos divertia infringir las normas, salir a escondidas por las noches, temiendo que algún dia nos pillasen. Hasta que llegó el dia en que mi padre se enteró de que seguia con él y se dedicó a vigilarme todas las noches, pendiente de que no volviera a salir con aquel tipo.
Le volví a ver un par de veces más, me pidió que volviera con él, pero ya me habia dado cuenta de la clase de vida que llevaba y de que no me convenia. Esas eran mis razones, que nunca le llegué a plantear.

Iba a llamarle. Dije que le llamaria pero no lo hice.

Le reconocí por detrás.
Con sus andares pausados, el pelo revuelto, su cazadora negra de piel y sus zapatillas Converse rojas, seguia pareciendo el mismo adolescente de hacia quince años, cuando venia a recogerme por las tardes a la salida de la universidad, con la guitarra colgada del hombro.

Y era una tarde cuando le ví. Una tarde gris. Una tarde en que la lluvia iba haciendo su aparición en forma de gotas.
-¡Pablo! -pensé al verle.
Paré y dudé si debia llamarle.
-Sí. -dije en voz alta.
-¡Pablo! -grité.
Corrí detrás de él.
-¡Pablo! -repetí.
Lentamente se giró. En ese instante me quedé ahi parada, esperando que reaccionase. Sonriéndole.
Con las manos en los bolsillos se fue acercando a mi.
-¡Hola! ¿No me reconoces? -le dije.
-¡Sofia! - por fin me reconoció. Su sonrisa se quedó anclada unos instantes al tiempo que intentaba reaccionar.
-Estás, estás... estás increible. Guapisima.
-Gracias.
-Te veo muy bien.
-¿Qué es de tu vida? -me preguntó sin sacar sus manos de los bolsillos.
-Iba al banco ahora mismo, a hacer un recado para la oficina.
-¿Y tú?
-Madre mia... yo... no te esperaba. ¿Te apetece ir a tomar un café?
-Pues... no sé, es que ahora mismo estoy en horario de trabajo.
-Ya, claro. Podemos quedar otro dia, que después de quince años han pasado muchas cosas.
-Sí, aunque no creo que a mi marido le haga mucha ilusión que quede con un ex-novio.
Pablo soltó una carcajada.
-¿Y te casaste?
-Sí, hace ya diez años y tengo dos hijos.
-¡Enhorabuena! Ya has pasado un tramo por el que todavia no he llegado.
Yo tengo pareja y tenemos ganas de dar ese paso, deberia darlo supongo. Tengo casi cuarenta años y todavia sigo teniéndole miedo a la palabra “compromiso”
-Siempre tuviste miedo a las cosas que suponian una responsabilidad.
-Lo sé.
Sonreimos los dos y nos miramos en silencio.


Pablo levantó la mirada al cielo, y se revolvió el pelo mientras se iba mojando con las gotas que seguian cayendo, cada vez más espesas.

Bajó la cabeza y me miró con las pestañas mojadas. Me sonrió, nunca antes le habia visto sonreir tanto en tan breve espacio de tiempo.

-Me alegro de verte.

-Yo también.

-Y que estés bien.

Ya sabes, si te apetece un café, puedes llamarme. -sacó del bolsillo un trozo de papel y apuntó su número.

Me lo tendió, mirándome a los ojos. -Cuando quieras -me dijo. Al tiempo que me lo tendia, rozó sus dedos con los mios. Aparté la mirada, lo cogí y guardé el trozo de papel en mi bolso.

Cuando levanté la cabeza su cara estaba a dos palmos de la mia.

-Que te vaya muy bien. -me dijo- y me besó en la mejilla.

-Igualmente -contesté, tragué saliva y me acerqué también para darle un beso.

Avancé y me topé de nuevo con su cuerpo, sonreimos de nuevo. -Voy hacia allí -indiqué.

-En ese bar -me señaló- me encontrarás todas las mañanas. -Me debes un café.

Sonreí sin darle ninguna respuesta.

Salimos cada uno por el lado contrario.

-Parece que ya no llueve -le oí gritar. Me giré y le vi moviendo la mano despidiéndose.

Levanté también la mia. -Adiós Pablo -




Dije que le llamaria pero no lo hice. Me presenté en el bar donde me dijo tres meses después, con el periódico en la mano. La noticia habia saltado esa misma mañana.

“Esta madrugada se encontró el cuerpo sin vida del guitarrista y cantante Pablo Arroyo, victima de una sobredosis...”

“Deja como tema póstumo una canción dedicada a una ex-novia con la que se reencontró hace unos meses..”




Volví a coger la cucharilla del café, removí. Me lleve la taza a los labios y me lo tomé de un sorbo. Me agaché para recoger la bola de papel del suelo. Cogí el mechero y le prendí fuego, mientras observaba como se iba quemando, noté como me resbalaban las lágrimas por las mejillas.


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Re: Relatos

Mensaje por Pey el Miér Jun 18, 2008 9:45 am

anda lo que ha dicho... ojosfuera

jeje.Muy bien magda.Veo que se te da bien la narrativa. ok
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Re: Relatos

Mensaje por ruinasfortin el Miér Jun 25, 2008 12:57 am

Magda!!!!

Escribes muy bien!!!

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Re: Relatos

Mensaje por Magda el Sáb Jun 28, 2008 2:41 pm

Me alegro q os gusten.

Vamos a ver, habia pensado, ya que ya he terminado el cursillo y ahora no me mandaran que escriba, pues podriais proponerme temas, asi podria escribir en verano algunas cosillas y taladraros un poco más con mis relatos risaverde
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Re: Relatos

Mensaje por Magda el Sáb Nov 08, 2008 10:29 pm

Bueno, pues ná q vuelvo con mis relatillos risaverde
Para vosotros:

LA LLAMADA

Abrió la puerta de la celda con fuerza, casi arrancándola.
-¡Salga! -me ordenó un policia correctamente uniformado, alto y corpulento. Fijé por unos instantes mi vista en su pistola perfectamente enfundada en su cinto.
-¡Rápido! -dijo devolviéndome de nuevo a la realidad. Alargó un brazo y me sacó con fuerza de las rejas.
-No tenemos mucho tiempo. -dijo.
Al mismo instante oí el tintineo de unas llaves, noté como cogia mis dos muñecas y las unia a las esposas. Miré al suelo mientras terminaba de sujetarme, y pensé en contar el número de baldosas que habia hasta la habitación donde iban a dejarme durante unos minutos.
-¡Acompáñeme! -me ordenó de nuevo.
Sin quitar la vista del suelo, aquel hombre me arrastró por aquel largo pasillo de celdas. Empecé a contar las baldosas, en ese instanté intenté recordar el número exacto de baldosas que habia en mi casa. Una vez las conté, pero no recuerdo cuántas habia -pensaba.- Entonces me desconté. Cruzamos muy deprisa el pasadizo hasta llegar a una sala de no más de diez metros cuadrados.
Me empujó a su interior y cerró la puerta. Sacó de nuevo las llaves del bolsillo derecho de su pantalón y me quitó las esposas. Me quedé de pie, esperando una nueva orden.
-Puede sentarse.
Una mesa y una silla eran los únicos enseres de la habitación. Encima de la mesa pude observar un teléfono color rojo, un bloc de notas y un boligrafo que reposaba encima de él.
-Puede realizar una sola llamada.
-¿Dejará que me lleve unas hojas de ese bloc?
El policia me miró muy serio.
-No -contestó.
-He dicho que puede realizar una llamada. Tiene tres minutos.
Puse la mano sobre el teléfono y lo descolgué lentamente. Me encantó el color rojo del aparato. Recordé que habia visto uno igual en algún otro lado. Rojo, el color de la pasión, el color de la sangre.
Marqué las nueve cifras del número, el único que recordaba. No tenia ninguna agenda, pero seguia recordando ese teléfono que habia marcado tantas veces durante los últimos años.
Miré al policia que me esperaba sentado en un rincón con impaciencia, moviendo nerviosamente las llaves que abrian y cerraban mis esposas. Mientras, escuchaba atentamente el número de tonos que iban pasando hasta que alguien me contestó.
-¿Cariño? -dije al reconocer la voz de mi mujer.
En aquel instante ella enmudeció.
-¿Cielo? -repetí. -Soy yo.
-Hola -dijo ella con voz queda.
-¿Cómo estás?
Volvió el silencio.
-¿No te alegras de oirme? Tengo buenas noticias.
-¿Desde donde me llamas? -preguntó.
-Sigo en la cárcel, pero me temo que muy pronto estaré fuera.
-Hacia meses que no sabia de tí.
-Lo sé, el proceso ha sido dificil, pero la semana que viene tenemos el juicio que me dará la razón. Sabes que soy inocente, no estuve implicado en lo de la muerte de tu hermana. ¿Lo sabes verdad?
No volvió a contestarme.
-Ya verás como todo irá bien. -continué- Dentro de nada volverá todo a la normalidad.
-No deberias haberme llamado.
-Todo será igual, nena.
-Tengo que colgarte.
-Me quedan dos minutos aún. ¿Cómo están los niños?
-Bien.
-Deben echarme de menos ¿no?
-Lo siento, pero voy a colgarte, no llames más por favor.
-Soy inocente -dije- Cuando quise volver a hablar ya me habia colgado.
Colgué el teléfono con rabia y lo observé unos segundos. El policia se levantó y vino hacia mi.
-Ya ha terminado. Vámonos.
-No he terminado aún -dije mientras cogia de nuevo el teléfono.
-Ya lo creo. Sólo una llamada y lo sabe. -dijo mientras apartaba mi mano y colgaba él mismo el aparato.
-Me ha colgado, no le he dicho todo lo que iba a decirle.
-Tendrá que ser en otra ocasión. ¡Levántese! -dijo mientras ponia una mano en mi brazo.
-¡Deje de tocarme! -dije al instante que me levantaba.
Cogí el bloc de notas de la mesa y el boligrafo.
-Me lo llevo. -dije.
El policia me miró con cara de resignación.
-Haga lo que quiera.
Sacó las llaves otra vez. El tintineo volvió a resonar en mi cabeza. De nuevo las esposas, de nuevo de vuelta a la celda. Cabeza abajo iba contando: Una, dos, tres... volví a contar las baldosas.
Una vez dentro, recordé el teléfono rojo. ¿Dónde habia visto uno semejante a ese? Me senté en el suelo, en un rincón. Busqué un cigarrillo que habia escondido hacia dias bajo una de las patas de la cama. Lo encontré, encendí una cerilla y fumé pacientemente.
Puse sobre mis rodillas el bloc de notas y escribí:
“Soy inocente”
Al lado dibujé un teléfono y escribí el número que habia marcado con anterioridad en aquella apartada habitación.
Dejé el bloc y el bolígrafo en el suelo. Me levanté, andé dos pasos, conté tres baldosas, a la tercera me agaché y levanté la baldosa, abriendo asi mi escondite. Saqué una navaja pequeña y en una milésima de segundo me hice un corte.
Cerré despacio y anduve de nuevo hasta el cuaderno, lo cogí y pasé mi dedo sangrante sobre el dibujo del teléfono.
-Ahora si es un teléfono rojo -dije ladeando la sonrisa.
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Re: Relatos

Mensaje por Erika el Dom Nov 09, 2008 2:37 pm

Esperamos más textos guiño Gracias, como siempre :D

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Re: Relatos

Mensaje por Magda el Vie Dic 17, 2010 12:46 am

Algunos de vosotros ya lo sabéis, pero ya estoy en marcha para editar mi primer "libro".
Os iré informando risaverde
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Re: Relatos

Mensaje por adios tristeza el Vie Dic 17, 2010 12:48 am

Magda escribió:Algunos de vosotros ya lo sabéis, pero ya estoy en marcha para editar mi primer "libro".
Os iré informando risaverde


¡Yo no lo sabía!!!! por supuesto que nos tienes que informar


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